Yo no tengo hijos, pero tuve la suerte de que mi padre tuviese barcos desde que fui muy pequeño, primero una motora, luego veleros... se el ocurrían todo tipo de cosas, como hacernos participar en la maniobra, el trimado, contarnos historias de monstruos marinos, llevar el timón, ayudar a preparar aperitivos, enseñarnos nombres de las partes del barco, leer los derroteros cuando costeábamos para ir identificando calas, playas, cabos, faros, etc... concursos de poner y quitar defensas... y, en el primer velero que tuvo, un endurance 35, nos encantaba subir a la cofa y hacer de vigías... la pesca también tenía su encanto...
En fin, la cosa era echarle imaginación... y entre la de mis padres y la nuestra, aquel barco era como una fiesta...



salud!!!