Pues tienes parte de razón, pero aunque normalmente no le he hecho ascos a un día de navegación aunque el día no sea todo lo apetecible que uno desearía, a veces los que no podemos tener barco nos buscamos otras actividades, ya sea relacionadas o no con la mar, que si nos podemos permitir y eso hace que se tengan otros compromisos con los que también hay que cumplir.
Lo que si da pena de verdad es ver todos esos barcos amarrados en puerto y que no salen nunca, algunos solo salen esporádicamente a motor, para doblar la punta del espigón, fondear, tomarse la tortilla y vuelta a puerto.
Un saludo y unas
