Estoy de acuerdo en que hay mucha diferencia entre tripulantes para crucero y para regata. Al tripulante para regata se le puede "exigir" seriedad al cien por cien. No se puede tolerar una ausencia por un cambio de planes, si no es por un motivo razonablemente justificado. No vale la excusa de la resaca del día antes, ni la comida con la familia. Si te comprometes tienes que cumplir. Dejar al patrón colgado una vez es motivo suficiente para que no te vuelvan a llamar.
Por suerte, hay tripulantes que se hacen merecedores de todos los elogios. Que son capaces de estar en el pantalán a las 8 de la mañana sin haberse acostado la noche antes: todo por no dejar con la popa al aire al armador.
Saludos
