Discusión: Dragontea a mano
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Antiguo 27-05-2009, 13:02
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Capitán Barceló Capitán Barceló esta desconectado
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Predeterminado Re: Dragontea a mano

Cofrade Bandit.

Además, Don Álvaro de Bazán, excepcional marino y estratega, que era quien debía mandar la flota no pudo hacerlo y...

Pero bueno, me mantengo en mis mallorquines trece, aun a riesgo de que tú te mantendrás en tus trece santanderinos, y te brindo la oportunidad de compartir con otros cofrades lo que dice la wiqui sobre esta cuestión:

http://es.wikipedia.org/wiki/Armada_Invencible


Tergiversaciones históricas [editar]


Quizá la primera y la más extendida de las tergiversaciones que sucedieron al desastre de la Armada, es precisamente la de traducir dicho desastre en una victoria militar inglesa.
El abandono de la pretensión de invadir Inglaterra por parte de la Grande y Felicísima Armada, se debe atribuir principalmente a la muerte en febrero de 1588 por fiebres tifoideas del genial almirante que había diseñado la Armada y que estaba destinado a mandarla, don Álvaro de Bazán, y a la imposibilidad de utilizar libremente los puertos de Flandes debido al levantamiento contra el dominio español que se daba en aquella zona.
La afirmación, carente de base y comúnmente aceptada incluso en España hasta fechas recientes, de que la Gran Armada estaba formada por «navíos muy pesados, que habían sido derrotados por los navíos ingleses mucho más ligeros y con cañones de más alcance» ha sido calificada recientemente por diversos historiadores como un absurdo, ya que la flota fue diseñada por uno de los más notables marinos que hubiese dado España, vencedor de la batalla de Lepanto, la batalla de la Isla Terceira y experto en el combate naval oceánico. Diversos historiadores navales militares afirman que, en principio, la Grande y Felicísima Armada estaba perfectamente concebida y diseñada para el propósito que se le había encomendado.

"Lisboa, protegida de forma natural por el estrecho acceso de la boca del Tajo y capaz de recibir los mayores barcos, se convirtió muy pronto en centro estratégico para las operaciones navales de la monarquía. De Lisboa partió la expedición naval que, bajo el mando del primer marqués de Santa Cruz [Álvaro de Bazán], conquistó las Azores, donde derrotó a la flota del pretendiente portugués, dom António, formada sobre todo por barcos franceses. El núcleo de la flota de guerra española estuvo formado por los once galeones portugueses con armamento pesado tomados tras la anexión; Castilla no poseía todavía barcos de guerra de tanto tonelaje. Los mismos galeones portugueses serían poco después el núcleo de la Armada Invencible de 1588. Pero ya en los años ochenta el éxito de la acción de las Azores demostró que España era una potencia naval atlántica en alza".
David Goodman. El Poderío Naval Español. 1997. (pág. 24)

La Gran Armada tuvo precediéndola en todo momento una flota inglesa de barcos más ligeros, cuya misión era informar a la Corona Inglesa de las evoluciones de aquella enorme fuerza de invasión. Fueron precisamente las tripulaciones de esta pequeña y audaz flota inglesa las que añadieron el apelativo de «Invencible» a la Gran Armada. Así pues, en sus inicios, el adjetivo de «Invencible» no tenía las connotaciones irónicas que la leyenda negra española le ha añadido con posterioridad.
Parece ser que, en efecto, los barcos españoles eran de gran porte y peso, precisamente para obtener una mayor estabilidad de navegación y, por consiguiente, mayor precisión en el tiro, cualidades muy adecuadas para el combate naval en las turbulentas aguas del Canal de la Mancha. Asimismo, los barcos estaban dotados de una artillería especial de gran calibre, potencia y alcance, servida por los mejores artilleros que pudieron reunirse. En efecto, la flota inglesa de seguimiento no pudo en ningún momento acercarse a la Gran Armada para hostigarla o retrasar su avance. Parece lógico pensar que el invento inglés del tiro rápido no llegaba para contrarrestar la potencia y precisión de tiro de la flota española.

Los barcos ingleses se mostraron más ágiles y maniobreros que los españoles, y su artillería, de mejor calidad, pero los galones de la Armada Invencible fueron sólidos e imbatibles, estuvieron muy bien defendidos y nadie se atrevió a desafiarles a corta distancia salvo breves periodos de tiempo. Con el escaso porcentaje de acierto de la primitiva artillería de la época, la conclusión de los españoles fue que merecía la pena perseverar en la construcción de sólidos galeones, sobre todo, teniendo en cuenta que eran mucho mejores al abordaje, técnica que no hubo lugar a poner en práctica dadas las elusivas tácticas inglesas.
Víctor San Juan. La batalla naval de las Dunas. 2007. (pág. 36)


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