Fondeado en noche lóbrega y después de acojonarnos todos masoquistamente con relatos espeluznantes, me eché en la litera, arrastrando la media botella de whisky que nos quedaba....
.... sin duda y durante el sueño un ente maligno se apoderó de la nave y me atacó con esa misma botella... Lo deduje al amanecer; La botella rodaba vacía por la sentina, me dolía terriblemente la cabeza, y quedaron restos de ectoplasma esparcidos por toda la cabina

(no es mío, adaptación náutica de un relato de Benny Hill)