El suspense no ha sido intencionado , pero veo que ha quedado muy bien.
El misterio quedo resuelto al ver que para enchufar y apagar la nevera tenia un interruptor, y este; al parecer, debido al maldito compañero de viaje llamado "ambiente marino" se me habia oxidado . Esto hacia que llegara suficiente voltaje para hacer funcionar el ventilador, pero no el compresor.
Conclusión :La reparación de 5€ salió por 160 € y las cervecitas menos frias
