Re: No comas fabada cuando vayas a bucear
Fabada y Guardia Civil.
Basado en hechos reales.
Permitidme que omita los nombres de los personajes, ya que la historia nos haria desmerecer la trayectoria vital de proceres tan preclaros e ilustres.
Marinos de toda la vida, hombres de trago duro y cocina de cuchara, y de pulmones extraordinario, tuvieron la aventura más .... mejor califiquenla ustedes.
Tras comida copiosa, proyagonizada por un puchero de fabes con almejas, pescados y mariscos, se cambió la tradicional siesta y copa, por un baño que debía ser relajante. Provistos de gafas y tubo, se sesteaba placidamente, mecidos por el arrullo del mar, como pequeñas boyas, como focas....
Un pestañear rápido de un durmiente flotante, avistó, a no mucha profundidad, lo que parecía ser una pequeña cueva, apenas a unos 20 metros de donde estabamos fondeados, en donde moraban langostas y otros crustáceos.
El que os narra la historia, degustaba un licor espirituoso mientras cabeceaba ante un libro, en la popa, rescostado contra el candelero.
Interrumpen mi sopor los gritos alegres de los durmientes flotantes, y tras mirarlos compruebo en la mano de uno de ellos, una langosta. Con un rapido nadar, se aproxima al barco, dejando su presa en un cubo, que ex-profeso, había preparado.
Tras repetirse en varias ocasiones, y rota la novedad, me mantengo en ese dulce sopor, mientras que los viajes con la entrega de bichos, se espaciaban más y más.
Un rato después, un rato de esos que es un caer de párpados que consideras de apenas segundos, pero que duran algunas decenas de minutos, me veo pertubado por un extraño zarandeo, seguido de un suave golpe, abro los ojos y una voz profunda me dice :
" Buenas tardes seño, subimos a bordo"
Sorprendido, acabo de abrir los ojos entornados y !coño! la Benemerita.
Lo hará breve. Saludos de rigor y mirada inquisitiva hacia el cubo en donde languidecían media docena larga (8) langostas.
¿ y esto?.- Preguntan entre sorna y enfado.
Pues verá agente, mis amigos, que sesteando en el mar las han encontrado.- Intenté dibujar mi gesto con la ingenuidad propia de una colegiala. No coló.
¿Aqui?.- siguió preguntando.
Un poco más a popa.- respondí.
¿ a 15 metros?.- dijo.
Mi cara se descompuso, momento que aprovechó el agente para con voz áspera dictar:
"Mateo,
|