Re: Veleros pequeños
Hace ya días que quería seguir con mi historia y creo que este puede ser un buen momento.
Son más de las dos y media de la noche, estoy en la terraza de mi casa, una fresca brisa me acaricia, escucho el croar incansable de las ranas de un estanque cercano. La hierbabuena que compramos ayer perfuma el ambiente y todavía persisten en mí los efluvios de un potente orujo gallego que ha regado los postres de la cena.
Todo a mi alrededor respira paz y sosiego. Mi gran compañero, Nuk, un precioso Golden Retriever de dos años, está acostado a mi lado, con su cabeza sobre mis pies, mientras voy leyendo varios hilos de este foro y me siento con ganas de compartir con vosotros mis opiniones sobre los barcos.
Soy y seré un incondicional de los veleros pequeños, por eso cuando encontré este hilo me sentí totalmente identificado.
No me siento capaz de poseer un barco de, por ejemplo, 12 metros. No tengo dinero para ello y creo que me sobrarían un montón de metros ya que me veo destinado a navegar en solitario la mayor parte del tiempo.
Me considero un romántico de la navegación, por eso me gustan los barcos con un cierto aire clásico, y en mis recorridos por Internet he disfrutado con diseños como el Falmouth Cutter, el Bristol Channel Cutter, el Dana 24 y otros muchos hasta que conocí el Flicka 20 y encontré la panacea.
Un barco de 20 pies, remolcable, con tres o cuatro literas, cocina, lavabo, altura interior para permanecer de pie, motor interior y, sobre todo, capacidad de navegación oceánica. Vamos, el summum.
El problema es que Pacific Seacraft lo dejó de fabricar en 1996 y se pueden encontrar algunas unidades en USA, con la complicación que supone importar un barco usado a título particular.
Le tengo que agradecer al Flicka 20 que me dejó meridianamente claro lo que quiero, pero para conseguirlo me planteo que la mejor opción para mi es la autoconstrucción.
El primer diseño que considero es el Cape Henry 21 de Dudley Dix (diseñador de mi actual barco). Es un velero sencillo de construir, con orza abatible y motor fuera borda en un pozo en popa.
Entiendo que no es lo suficientemente marinero para navegaciones de cierta envergadura, por lo que entro en contacto con el diseñador para ver si se pueden introducir modificaciones.
Le propongo dotarlo de quilla corrida, para mejorar sus capacidades marineras y liberar el espacio de la caja de orza en el interior, y colocar un motor tipo Yanmar GM10 en el interior con lo que se gana espacio en la bañera.
Dudley Dix me contesta diciéndome que tiene un desarrollo del Cape Henry, ampliado a 30 pies y que denomina Cape Charles, con las características que yo le propongo y que podría adaptarse a la medida de 21 pies. Incluso él mismo lo bautiza como Cape Creus 21. Todo un detalle por su parte el darle el nombre de un carismático cabo de la costa catalana.
Estoy a punto de lanzarme, pero encuentro que no tiene las capacidades para navegación de envergadura y, sobre todo, la altura interior no permite permanecer de pie. Después de mucho pensarlo decido que no es el barco de mis sueños, por lo que contnúo con la búsqueda.
Son ya más de las tres de la noche y mañana (hoy) tengo que trabajar. El próximo candidato será motivo de una nueva entrega.
Buenas noches y una ronda de leche calentita para los noctámbulos como yo.
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