Sea lo que sea lo que causó su muerte, a nosotros nos queda su trabajo de actor.
Gracias a Tarentino por haberle permitido lucir sus extraordinarios talentos. Creo que esta escena, hermosísima, a cualquier actor le hubiera encantado interpretarla.
Es la imagen de Carradine que a mi me quedará.
Hasta siempre, Bill!