Por mi experiencia cuando he navegado con niños, ajenso porque yo no tengo, hay una primera y gran diferencia:
A) Los que están acostumbrados a navegar: no quitarles un ojo de encima que como se saben mover a bordo, pues a la que te despistas te los encuentras colgados del balcón de proa para ver como la tajamar corta el agua o cualquier diablura por el estilo.
B) Los que no están acostumbrados a navegar: metidos en la bañera y sin salir y chaleco puesto.
En cualquier caso, a la que hace algo de rasca, metidos en la bañera y chaleco puesto, y grandes dosis de paciencia e imaginación para cuando empieza eso de "¿cuándo llegamos?, ¿falta mucho?, etc.... "
En cuanto a plazas, ocupan una por cabeza... y deben de tener su correspondiente chaleco.
Esto, a modo de resumen, pero si miras en la web de algunos corades que acostumbran a navegar con sus hijos, como el cofrade Windi, seguro que hay mucha más información...



salud!!!!