07/06/2009 –
Una singladura “quasi” perfecta.
A las 08:00 estábamos todos en pie. Se notaban las ganas de navegar después de tres días encerrados en Aguadulce soportando el viento del W.
Alberto y Jorge, después de una ducha, se van a por pan mientras yo voy poniendo el Kacao a son de mar. No hay agua en el pantalán porque un codo de la conducción ha saltado y más de medio puerto se ha quedado a secas. No quiero salir con los depósitos casi vacíos, ya que se prevé que esta noche fondearemos o, como mucho, estaremos en el puerto de Carboneras donde no hay ni agua ni podemos enchufar la luz. En vista de eso, antes de salir, nos vamos al muelle del combustible para llenar los depósitos acuáticos.
Estábamos en la faena cuando llega un velero de unos 45’ con un patrón ya talludito y una tripulanta de…

que se ponen a amarrar próximo a nosotros. Había viento y la minifalda de la “tripulanta” se levantaba a cada soplo. Total que llenamos los depósitos de agua mientras contemplabamos un panorama muy edificante.
Salimos de puerto a las 09:20 arrumbándonos al 100 con un viento terral de E. A las 10:15 unos delfines enormes nos hacen una visita rápida y siguen hacia Almería. Tal vez querían ver de cerca los dos ferrys que salían de puerto rumbo a Nador/Melilla. Uno nos pasa por proa y otro por popa. Poco a poco, el viento rola para establecerse en un WSW perfecto para navegar. Teníamos marejadilla/marejada como mar de fondo por la aleta de estribor y por fin sacamos génova y paramos motor.
El viento se mantuvo durante todo el día, arreciando a un F4/F5 que arrastraba el Kacao a unos 5,5 nudos, con algunas puntas de siete.
Doblando el cabo de Gata trasluchamos y entonces el mar se nos presenta de popa. La navegación se transforma en una delicia, porque ni siquiera existen los balanceos de las olas. Pasamos los Genoveses, San José, la punta de la Polacra y, casi frente a Aguamarga, el viento rola un poco, obligándonos a trasluchar unos grados hacia estribor. Durante unas dos horas continuamos así hasta que vuelve a rolar y ya podemos arrumbarnos a la punta Huertas, donde comienza la playa de Los Muertos frente a Carboneras. Ese era nuestro primer destino, que alcanzamos a las 17:45.
Fondeamos frente a la bonita playa, libres de viento y mar, y nos disponemos a pasar la noche, previa cena de unos espaguetis con panceta y chorizo (de esos que no tienen nada de colesterol

) que no quisimos hacer por el camino, ya que con los balanceos de la olas de aleta era molesto cocinarlos y zampárlos. Nos apañamos con unos bocatas de chorizo, paté y salchichón. ¡Que sacrificios tenemos que hacer!.
He de añadir que nuestro aerogenerador proporcionado por maese Julianillo-extrem ha cuidado de nuestras batería perfectamente, en medio de un silencio casi absoluto. Una maravilla.

Merece la pena ese gasto para poder despreocuparte de disponer de la energía suficiente para permitirte tener hasta la nevera puesta sin problemas mientras navegas a vela.
