ja, ja,jaaaa me lo he pasado fenomenal, viéndote desde esa terraza, con mi martini tintineando los hielos a en la mano.
Soy navegante de bolardo, y como tal observo las maniobras del pantalán...
¡no te puedes hacer idea de la cantidad de avezados marinos han de pedir "solpitas" o llevarse un sonoro coscorrón con el vecino, vecina o elemento que, a pesar de estar fijo, parece que se mueve a velocidad muy superior a los tres nudos reglamentados apuntando a la parte más débil de la anatomía barquil...!
Como se dice un poco más arriba, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Entre los lógicos nervios, unidos a las condiciones de viento que relatas, demasiado bien te salió para ser la primera vez.
Pero intuyo que una vez estás en el mar, dominas sin ningún problema la situación.
El mundo es de los valientes (pero también los cementerios están llenos de ellos) Valentía si, pero precaución más.