Gracias a todos por vuestro caluroso apoyo. Para los cofrades que no vienen a las kdd valencianas, aclararé algunas cosas para que se entienda lo demás y, para todos, relataré sólo la llegada al náutico de Valencia. La travesía la contaré más adelante para no cansaros.
El barco lo hemos comprado a medias con un amigo y como ya se sabe cómo pueden acabar estas cosas, le pusimos Embolic y después de la exahustiva traducción de Kendwa, se entiende ¿no?
Los Almirantes querían barco pequeño, yo más grande y clásico porque los modernos me dan un poco de miedo.
El barco vino desde Francia por carretera a Valencia y el plan era llevarlo navegando los 4 a Moraira. Cuando la Almiranta del socio lo vio dijo que ella no iba y mi Almirante me dijo que, entonces, yo tampoco. Digo yo que será porque las cosas de hombres las tienen que hacer los machos. Cuando mi Almirante vio el barquichuelo atracado entre dos barcazos dijo: "¿Y en ésto tenemos que ir a Moraira?" De repente le surgió una reunión de trabajo imprescindible y se le ocurrió: "¿Y si vas tú con J.(el socio)?" Yo le dije: "Ah, vale, pues voy yo".
Nosotros estamos sin barco unos 12 años, he perdido la práctica, el toque de caña, he olvidado casi todo lo del PY, no he pasado nunca de ser dominguera, soy muy mayor, no me había preparado para la travesía ni mental ni físicamente, pero...¡Yo iba con Indiana Johnes!
J. me encargó la intendencia y como el barco iba pelado, con lo poquito de cada cosa, hice el baúl de la Piquer, así que llené mi carro de la compra "maxi", puse encima mi bolsa personal, até a un lateral del asa una bolsa con papel higiénico, de cocina y servilletas, al otro un petate estanco, colgado de la muñeca un cubo con todos los útiles de limpieza dentro y el bolso cruzado. Como ya no tengo ropa de navegar y no me dio tiempo de comprarme nada, me puse un pantalón de ir por casa de Galerías Martín y, eso sí, mi anorac de goretex. De esa guisa coincido en el ascensor con una vecina muy fina que me mira de arriba abajo y me dice "¿Que ahora vendes en el mercadillo?" Yo le lanzo una de mis miradas taladrantes y le digo: "No: Me voy en un velero a Denia". Con expresión maliciosa me dice: "¡Ah! ¿De crucero de placer?" Pensé que no le cuadraba Vacaciones en el Mar con mi indumentaria tan poco chic y le dije: "No: me he comprado un velerito pequeñito con un amigo y nos vamos navegando los dos solos a Denia". No abrió la boca hasta llegar al zaguán, me abrió la puerta, ayudó al taxista a cargar el maletero y me deseó suerte. Llovía. Cuando llegué al club, como tropezaba con las bolsas colgadas, andaba algo encorvada, con pasos de chinita y el carrito me derrapaba en las rampas descendentes. Cuando J. me vio no se sorprendió, somos amigos desde adolescentes, pero también me dijo lo del mercadillo, así que le dije: "Vete a tomar por culo", pero la expresión del vendedor fue para enmarcarla. ¡Menos mal que aún no habían llegado los lobos Pik y Txema!
A las 9h. estábamos en el club porque no habíamos probado el barco y nos tenía que explicar todo el manejo porque, a renglón seguido, nos íbamos a Denia: "Par de insensatos" pensaría él, porque la explicación duró más de 3 h. y nos aseguró que el barco iba preparado para los rayos: estaba tronando y relampagueando, aunque duró poco. Fue muy didáctico, paciente, amable y no dejaba de animarnos. Entretanto llegaron los lobos Pik, Txema y su amigo, vieron el barco, les hice fotos, les presenté a J. y estuvieron encantadores. A las 12'45 soltábamos amarras y el lobo Pik nos escoltó un rato haciéndonos fotos mutuamente, claro que no sé si nos escoltó por pura camaradería o porque no se quería perder la zapatiesta que podríamos haber montado izando velas, perdiendo el aproado, sin subir las defensas y tropezando con todo, pero no, no nos pasó nada de eso, aunque pinta de novatos debíamos tener. Ahora entenderéis porqué hice testamento marino.
A ver, cofrades de la chufa, no os metáis con el lobo Txema: Le faltó tiempo para decirme que nos acompañaba, pero llegar a Denia a tiempo para volver a Valencia para la regata, era improbable y a mí me hubiera sabido muy mal que se la perdiera por mi culpa, así que no vino por eso. Txema ya quedaremos tú y yo para navegar.
Kendwa: Lo que más temía yo era al cansancio, así que hice el termo de 3/4 L. con cafeína. No nos cansamos tanto, pero como a los dos nos gusta el café más que a un tonto un chupachup, nos lo bebimos entero, además del del desayuno y del de antes de salir del puerto, así que no pegué ojo. Mi Almirante tuvo la ocasión de relevarme caballerosamente, probar el barco y hacer también la travesía ¡Y vino entusiasmado! El domingo volvimos a navegar los 4 y con los hijos de J. Como estáis en Jávea espero quedar con vosotros para salir en el nuestro y también en el tuyo.
Todos los demás también invitados.
Si no os he aburrido mucho, os relataré la travesía, pero si os he aburrido, me lo decís y no lo haré.
