Es mi cuarta Joan Guiu seguida. La verdad es que para mi no puede haber una regata más en solitario que ésta: siempre os pierdo de vista el atardecer del viernes, unas horas después de la salida, al anochecer ya dejo de oiros por radio y voy realmente solo hacia Menorca, sin nadie en el horizonte ni por radio. Salvo el cruce con la flota cuando me acerco a Menorca. Y luego de vuelta hasta el regreso la madrugada (o mañana) del lunes (cuando la mayoría ya estáis en casa desde hace horas).
No tengo tiempo ahora.

Ya intentaré contar mi versión cuando tenga un rato (nada que ver con estas bestias purasangre que ya estaban en casa de vuelta el sábado por la noche mientras yo, bajo los acantilados de Ciutadella, me planteaba si arrancar motor o pasar la noche esperando que se levantara algo de viento y con un maretón con alguna ola de hasta 2 mts. que había dejado el garbí de la tarde).
Aquí van algunas fotos hechas con el móvil.
El Dunic a la salida.
Mi cruce con el Saiola (a 30 millas de Menorca -o sea, que yo había recorrido 80 y él 140-).
Y unos minutos después del Saiola, me crucé con el Niob.
Y la puesta de sol llegando a Barcelona al final del tranquilo domingo.
