09/06/2009 – Un paseito.
Nos levantamos sin prisas. Ducha y compra de pan. Hoy solo vamos hasta Cartagena, desde donde Alberto nos abandona por unos días. Le recogeremos de nuevo en Ibiza.
Hace un día soleado, magnífico, poco mar pero… casi sin viento y, el que sopla, viene de proa. Pues bueno, motorcillo y adelante.
Echamos la rapala a nadar para que no pierda la costumbre, pero como siempre no paso nada. Hay bastantes barcos navegando. Es la fiesta de la comunidad murciana.
Cerca de Cartagena escucho por el canal 16 una discusión entre dos capitanes de mercantes. Uno de ellos reclama al buque español que se aleje de su derrota para evitar la posible cosilión, pero el español le responde que debe apartarse él, puesto que la preferencia es suya. Hay pequeñas discusiones y al final se aparta el no-español (en ningún caso escuché la nacionalidad del otro). Fue curioso. Sobre todo lo más curioso es que entendía perfectamente al español y al otro solo le pillaba el sentido (hablaban en inglés, claro). Moraleja: mi inglés sigue siendo asignatura pendiente.
Llamo al Club de Regatas y me dicen que hay amarre. Una marinera muy digna de ver

(como suele ser norma en este puerto) nos ayuda a amarrar. Además de guapa es muy simpática. Le decimos que pasaré más tarde a formalizar el ingreso, porque la comida está en el horno y a punto (repetimos el plato “escalopines de ternera de Sierra de Gata a las verduritas tiernas, con guarnición de solanáceas en dados horneados a la cocotte”

al que se le añadieron unas tiras de panceta para armonizar el sabor). No hay pegas. Zampamos, siesta, y formalización de papeles. Precio: 24 Euros.
Estamos abarloados en el muelle de Levante y servimos de espectáculo a los múltiples y variopintos paseantes. Pasan tan cerca que casi dan ganas de preguntarles… ¿usted gusta?. En fin, lo mejor es pasar de todo.
Mañana nos quedamos solos Jorge y yo. Iremos pues…

tal vez a Torrevieja para irnos acercando y dar el salto a Formentera el próximo viernes.
Seguiremos informando.
