queridos armadores,
y qué pasa cuando el armador es armadora y la almiranta almirante? eh? pues sí, que una se pierde esto tan divertido de las cortinas, la tapicería, la nevera -perdón, nebera-, la lavadora...

pero qué bonito es tener siempre el barco lleno de herramientas esparcidas, bricolajes a medias -es cansino tener que decir siempre "no empieces algo que no puedas acabar", no poder parar unos minutos para darte el gustazo de tirarte al agua, dejar gobernar al almirante en plan "no hagas nada que voy a hacer ver que se navegar en solitario"... ara, tener el barco lleno de cervezas... ninguna queja!
y qué bonito también tener que decir cada diez minutos "qué bien lo haces" y "qué bien trimas las velas".
