Leyendo tu relato (por cierto muy bien narrado) he pensado que para salir así quizá fuera mejor quedarse en casa. Debe ser terrible estar en tensión permanente mirando por donde te la van hacer.
Un consejo: venta al Cabo de Gata, aguas cristalinas, calas poco masificadas, un paisaje inigualable, y unas levanteras y corrientes que acojonan

si es que no se puede tener todo.
En fin, cofrade, ánimo, el verano no ha hecho nada más que empezar, así que tómatelo con filosofía e intenta seguir disfrutando.