No sabes cuanto te comprendo y me identifico con lo que has explicado.
Como si lo estuviera viendo.
Hay que asumirlo como una gran verdad de la navegación en nuestras costas.
Señores... se acabó la paz, ha llegado el verano.
Entre las genialidades que se oyen por la VHF, tráfico de barcos, cruceros portaguiris de cala en cala, lanchas que negocian con lo lúdico y se toman el mar como su área de negocio (esqui náutico, arrastra churros flotantes, parasailings...), boyas de exclusión de embarcaciones en todas las calas para proteger a no sé qué bañistas (que deben nadar como el Spitz ese, dada la distancia de margen que utilizan), los "tranquilos" borrego-fondeos con todos sus maravillosos matices, los que "comprensiblemente" se han olvidado de lo que estudiaron cuando se sacaron la titulación (y más comprensiblemente si por lo que manifiestan no tienen ningún tipo de titulación) y se pasan el RIPA por el forro, los que montan las boyas de tres y cuatro regatas a la vez en la misma salida de la bocana del puerto, los que les da por hacer unos largos nadando y buceando dentro del mismo puerto, los dosmilquinientos pescadores que intentan encomiadamente pescar el último pez del Mediterráneo, las silenciosas motoras que pasan a toda castaña lo más cerca posible de donde tu estás navegando a vela y de paso convierten una mar rizada en uni simil de navegación por aguas bravas, las simpátiquisimas y "sociables" motos de agua incapaces de separarse del resto de navegantes, los de los pedalops que les da por irse a navegar hasta Baleares, los constantes remolques de lanchas que se quedan sin combustible, los afables gritos con que reciben los marineros del puerto a los barcos transeuntes para comunicarles amigablemente que "no hay sitio", ... y así, suma y sigue.
Total, ¿qué decíamos de llevar "diazepam" a bordo?, pues para mí se quedan cortos. Habría que obligar antes de soltar amarras a que nos tomáramos un combinado por vena de diazepam, transilium, orfidal y algún que otro opiaceo, combinado con sucesivas dosis de cannabicos...
Cada año igual, llegan estas fechas y uno se pregunta para qué no habré aprovechado y sacado el barco del agua ahora y hasta septiembre.
Ya es verano... en el frenopático náutico ese en que hemos convertido nuestras costas.