Como tractorista dominguero ocasional que fuí (y a lo mejó vuelvo a ser), me siento aludido, pero no por serlo, si no por lo que pasa. Alguien dijo que el sentido común es el menos común de los sentidos, y qué razón tenía el jodío. Como decía Jack el Destripador, vamos por partes:
A la hora de fondear siempre me fijo hacia dónde va el viento, dónde están fondeados los demás y cuánto sitio queda para maniobrar en caso de necesidad, no sólo para mí, si no también para los demás.
Esos domingueros peligrosos, los hay de todas las razas, olores y edades. Y lo mejor es que alguno no ha aprendido nada después de, posiblemente, 15 años conduciendo un barco, y digo bien: conduciendo, porque la mayoría aparca, no fondea.
Sobre lo del cabreo y sus soluciones: amén de las ya descritas, se podría equipar uno con tuneados náuticos iguales a los que llevaban los carros falcados en la Roma esplendorosa, a ver quién se acerca. Otra táctica muy buena, aunque perjudicial para los oídos propios, es pillar un altavoz y darle caña con el típico pitido de acople de altavoces, mientras te enchufas unos cascos con la música que más te guste. Así, cuando te diga algo el del televisor, el de la radio o la del pareo, puedes contestar que con tanto ruído no oyes una mierda. Incluso puedes tirarte un sonoro pedo a la vez sin ruborizarte, porque como no lo oyes... Otra muy buena solución son los cordelitos, que convenientemente colocados en alguna hélice, harán que posiblemente en un par de semanas no vuelva a aparecer el interfecto, vamos, mientras dure la reparación.
Salvajismos a parte: ¿ y si tres o cuatro veleros fondean a la salida de la cala cerrando el paso? ¿y si alguien con un móvil filma la escena y la cuelga o la envía al sitio adecuado? Soluciones seguro que hay, lo que no me parece lógico es tener que plegar y marchar porque los energúmenos florezcan con el buen tiempo más que los papeles en mi mesa del trabajo.
Aquí por donde yo ando, si alguien hace una cafrada de esas, mejor dicho, si lo intenta, no se le dice de forma amable que posiblemente esté fondenando demasiado cerca y que corremos riesgo de cabreo, colisión, etc. Se le dice de manera rotunda: con lo grande que es el universo, por qué tiene usted que venir a fondear aquí, haga el fabor de hacerlo "x" metros más para allá. Y hacen caso, claro que todo esto es en jornadas de pesca, no en calas ni playas, de las que huyo.
En fin, que la paciencia está muy bien, pero tiene un límite. Y lo malo del límite es que en cuanto lo pasas, la respuesta puede ser desproporcionada por el calentamiento que llevas acumulado.
A ver si ponen ORA en el mar también.
