El verano pasado entré en Denia amaneciendo. Pelín de caos sí había. Los Palangres y pescadores se multiplicaban en mi proa. Y como no conocía bién el puerto no fué tan fácil encontrar la bocana. Era esa hora en la que no se ve poco como por la noche, ni mucho como de dia.
Una vez dentro no fué tan complicao. No hacía viento. Para salir la verdad es que nos fué bién. La suerte del principiante
