18/06/2009 –
Hacia las Columbretes
Eran las 09:50 cuando salíamos del puerto de Siles, en Canet de Berenguer. Un viento insoportable nos venía de todos los lados y el mar se encontraba absolutamente atemporalado. O sea, que ni viento ni olas.

Toldo grande puesto y proa a las Columbretes. Tenemos 40,5 millas.
La singladura se desarrolla sin problemas. A las 12:15 HRB escucho un Mayday de Ibiza Tráfico, que se repite desde La Nao Tráfico y desde Palma Tráfico. Un barco de bandera española, en situación muy al sur de la nuestra (unas 60 millas) se encuentra con una vía importante de agua y se está hundiendo.

Sigo con interés los mensajes, pero no llego a saber si han llegado a tiempo para evitar el abandono del barco. No obstante a las dos horas el VHF se tranquiliza, por lo que deduzco que la cosa no ha ido mal.
A las 14:55 divisamos tierra por la proa. Hemos sorteado bastantes pesqueros que, aprovechando sin duda los bajos fondos (máximo 90 metros) faenan por la zona. Nuestra velocidad de crucero es de unos 5,5 nudos y el mar continúa como un plato. Hay una ligera brisa del E que, seguro, no llega ni a F1. No ayuda pero al menos no estorba tampoco. Incluso se agradece porque hace bastante calor y genera un aparente muy agradable bajo el toldo.
Comemos unos picoteos varios, cada uno a su bola, y a las 18:00 pedimos permiso para amarrarnos a una boya. Tardan en responder, pero al final nos dicen que cojamos la que nos apetece. Así lo hacemos. Solo hay un velero de bandera francesa.
Es curioso estar fondeados en el cono de un volcán.

Pero no hay mucho más que ver. El resto de las Columbretes no son más que pequeños islotes que no invitan para nada a intentar un desembarco.

La profundidad en el mismo cono es de unos 25 metros. El agua está muy transparente y es de un color azul marino precioso.

Se ven varios peces de buen tamaño a media profundidad que vienen a zamparse el pan que les echamos. Está prohibido pescar. Incluso nos dicen que guardemos la caña del curri. Es la monda.
Montamos el dingui y rodeamos la isla principal, que por cierto tiene un faro curiosamente desproporcionado (por su tamaño) con la isla. Circunvalando la isla Grande, o Grossa, vemos un par de escaleras que bajan hasta unos muelles naturales. Hay tres o cuatro boyas fuera, por si el levante hace de las suyas, ya que el crater del volcán está abierto al ENE.
Terminada la circunvalación desembarco a la tripu en el muelle del interior del volcán. No tardan en volver, porque un vigilante les dice que está prohibido desembarcar a no ser que sea con una visita guiada. Después nos informan que dicha visita consiste en una subida hasta el faro y poco más. Es lástima, porque sería interesante darse unos rulillos por la isla que está llena de cuevas y de gaviotas. La verdad a veces no comprendo ciertas normativas.

Cenamos el resto de las patatas con costillas de ayer y una tortilla de champiñones, alcachofas y jamón, rehogados con ajo.
La sobremesa en la bañera es deliciosa.

Se ha parado totalmente el viento y hay estrellas por todas las partes, puesto que la luna aún no ha salido. Estorba el paso de los haces de luz del faro y, además, la contaminación lumínica de la costa de la península se aprecia bastante. Hay que tener en cuenta que solo estamos a 24 millas en línea recta.
A eso de las 12:00 nos vamos a dormir.
Mañana volvemos hacia Castellón.
