Nosotros jodíos pero contentos. No vi las clasificaciones porque entramos para recoger el parador y poner la luna.
Tuvimos un día gafe. Nos pasó de todo. Empezando porque un D34 decidió que nos paraba (sin amuras) y nos hizo perder la última brisita que nos llevaba al desmarque. El barco ya no iba muy allá, lento y remolón. Viramos boya en un bocadillo entre tres barcos y a lo nuestro que es remontar. Nos deshicimos de un par de rivales y cuando subimos hacia carallóns, vuelve a caer el viento y el barco que se frena, y se frena. Nos pasó un F9 como si fuese una motora. A partir de ahí fue un calvario con el barco a dos nudos y medio-tres y el viento muy variable hasta las Cíes. Se estableció el norte y con las olas de la salida de la boca de la ría, lo que llevábamos enganchado por fin se fue soltando con lo que volvimos a ver los cinco y medio-seis nuditos en la corredera (aún así, el barco no acababa de ir fino). La subida al "pinoco" fue durilla (ya sabes lo que tira la mayor del Margem en cuanto pasas de los 16 de aparente). Llegando, nos salta un espontáneo y decide que no nos deja tomar el faro, así que subimos un rato en paralelo explicándole que estábamos en regata, que lo de ir tan pegaditos no significaba que pretendiésemos ligar con ellos, que la zodiac que estaba junto al farito no está pescando chocos y que querrán volver a su casita para la cena y tal y tal. Al final el tío creo que nos dice algo así como que el mar es de todos y no sé qué más. Ahí se acaba nuestra confianza en el diálogo y en la especie humana, abrimos velas y lo dejamos pasar (en mi vida me he visto en una situación tan absurda, lo tenía a huevo: vira y se pira o arriba y nos pasa por la popa, pues no, con dos cohone y cuadraos).
Media hora después (serían diez minutos pero me parecieron horas después de la paliza que llevábamos) viramos el farito y parriba con el spí. Como no podía ser tan fácil, no se qué ostias pasó y se abrió el stopper con lo que el trapito se fue al agua. Medio desfallecidos lo subimos y... Milagrito, el barco que se pone a 8'5-9 nudos y subiendo. Las surfeadas en la costa de la vela fueron bonitas de verdad, con puntas de 10'5 nudos y cuando ibámos a trasluchar en la boya de Cíes, pensando en que ojalá se mantuviese el viento hasta Baiona (yo ya le decía a Frederico que el barco ahí era un poco raro), nos marcan llegada. Arriamos y para casa. Hoy me he levantado a las 10 más molido que un pulpo. No quiero ni pensar como llegarían los que iban en solitario, unos monstruos

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Hala pues! Ya tenéis para entreteneros. Espero la crónica de esa victoria
