El cabr.ncete de mi cuñao, en cierta ocasión (unica por cierto, primera y última), en mi anterior velero, un doufour 28 , se cachodeaba constantemente de lo despacio que iva, haciendo continuamente muescas con la cara como si la velocidad le deformara la "jeta", el pobre ya la tiene, no le hace falta hacer muescas. Pues bien, era veranillo, mar en calma y una ligera ventolina.
Se coloca en proa del barco, sin decir nada a nadie (12 del mediodia un sol de espanto y calor, afortunadamente, y se tira de cabeza, con el fin, según el de ir nadando hasta la popa.
Cuando nos dimos cuenta del "chaff" y paré el barco lo tenía a más de 500 metros.
El se acojonó, pues despues del capuzon cuando sacó la cabeza del agua pensaba que tendría tiempo de dar cuatro brazadas haciá atrás para alcanzar la popa, y vio el barco a lo lejos que seguia navegando.
Por que es hemano de la almiranta.... y en fin ..... valió la pena . Tambien hay que decir que practicar la maniobra de "hombre al agua" con uno de verdad y no con una "defensa" tambien tiene su lado bueno, lo recogimos y una vez a bordo, se quedó mudo.
los demás

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¿conque corría poco? ¿he?.
No ha vuelto a pedir que lo lleve.
Tambien tiene sus ventajas.
