Por si te sirve, te cuento como empecé yo:
Muchos fines de semana de invierno no salía a navegar por pereza, por falta de algo que me diera el empujoncito. Así que me apunté a hacer regatas. Primero en otro barco, luego en el nuestro.
Y me acostumbré a ser el último. Pero salía a navegar un recorrido, no a pasear. Y poco a poco intentas hacer el recorrido lo mejor posible. Orientar las velas con cuidado y arañar algo de velocidad parece lo natural. Y un buen dia, resulta que no llegas último. Al revés, navegas con un "competidor", tan paquete como yo, y empiezas a entrar en el juego. A ver si consigo que no me pase, a ver si le paso.... poco a poco te das cuenta de que has mejorado. Que le sacas algo más al barco. Y entonces empiezas a querer más. Y te compras una vela de portantes, y te preocupas de que la obra viva esté decente... Llegar el primero es una quimera. Eso es para los buenos, con barcos buenos, y presupuestos buenos. Pero conseguir no ser el úiltimo es agradable. Esto es como el poker, nos gusta regatear, ganar ya sería las ostia!
Supongo que este proceso puede durar infinitamente hasta convertirte en un regatista de los buenos, y arruinar el presupuesto. Aunque también puedes quedarte en un simple aficionado que todavía recuerda porque empezó a regatear: por el placer de navegar.
Si te apetece pruebalo, siempre podrás dejarlo.
