Cita:
Originalmente publicado por Capitán Barceló
Cofrade Antonio Mar.
A mi se me está desactivando el gen de las regatas en los últimos tiempos, y no siento ninguna nostalgia ni melancolía. Cada cosa tiene su época y su momento, creo yo. Algunas de estas etapas duran años, otras no tanto.
Dicho esto, al grano.
Tal vez sería bueno que te embarcaras en algún crucero que participe en alguna regata y que no sea demasiado extremo. Lo digo por lo que comentas de armadores que vacían los cascos y preparan sus veleritos al máximo primando la eficacia y rapidez a la comodidad.
Tal vez sería bueno que te vieras en la línea de salida junto a veinte veleros de catorce o quince metros de eslora con las velas hinchadas intentando sacarte de la línea, con los costados de los barcos acercándose amenazadoramente, a veces a menos de un metro de distancia, levantando olas enormes mientras las tripulaciones se dejan la garganta gritando y pidiendo "agua" al barco de al lado. Tu pulso acelerado y la adrenalina saliéndote por las orejas.
Tal vez sería bueno que te vieras a tí mismo en cuclillas junto al winche de sotavento, cazando a morir mientras el táctico canta la cuenta atrás y notas que tus compañeros permanecen tan tensos como un arco, atentos a la señal, a la orden del patrón para virar y pasar lamiendo el balcón de proa de tu contrincante favorito y del resto de la flota.
Tal vez sería bueno que tras dejarte la piel y alguna lesión en la regata cruzaras la línea de llegada con la escota del espí, escuchando el bocinazo de la lancha del Comité de Regatas y el júbilo de tus compañeros por haber hecho un buen papel.
Para mi todo eso ha sido bueno, muy bueno. Y hoy ganas tú, y mañana ganamos nosotros. Y siempre, salvo cuando alguien se ha hecho daño de verdad o el barco se ha averiado gravemente, vuelves a tu puesto de amarre con la sensación de haberte divertido, de sentirte un poco más vivo que por la mañana.
Pero bueno, para quien nunca lo ha vivido, lo anterior no es más que simple literatura. Pero te aseguro que aunque no siempre, a veces es así, y aunque solo sea por esos breves momentos, regatear vale la pena.
Mis respetos.
PD. No me había dado cuenta, pero en tan pocas líneas la palabra vida, se ha repetido hasta la saciedad... por qué será...
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Ya, esto me gustaba mucho cuando no era mi barco

pero cuando se trata de MI barco que puede ser abordado por un energúmeno, pues va a ser que no...
Verás que distinta sensación es esa cuando tu vas gritando pero todo lo que te juegas en un eventual abordaje en la línea de salida es pegar un buen salto y como mucho un remojón, a que sea tu barco y la tripulación a tu cargo. Recordar que no se trata de profesionales, sino de domingueros.
