Al hilo del caso que describe Olaje se me ocurre que seguramente todos pagamos a menudo cantidades innecesariamente altas pero que las damos por buenas si al menos la reparación es correcta y satisfactoria.
Me refiero a que seguramente el amigo de Olaje está cabreado porque la hélice no va bien y eso demuestra que todo era una chapuza. Su hubiera funcionado perfectamente, seguro que habría pensado que todo estaba en orden.
A mí me ha pasado. Yo he pagado reparaciones sin hacerme preguntas, es más, pensando que en el taller siempre me trataban muy amablemente y que todo iba sobre ruedas, y, años después, por ejemplo, he sabido a ciencia cierta que aquello por lo que había pagado 120 euracos prácticamente se arreglaba sin ningún coste.
(Mi hijo mayor estuvo un verano trabajando en un taller de motos. Estuvo bien y disfrutó, pero no queráis saber lo que contaba de aquella experiencia en cuanto a "revisiones" y demás).
La otra cosa que quería comentar es precisamente un elogio hacia Hélices Pons, que veo que es la empresa que está desfaciendo este entuerto del amigo de Olaje. Yo fui hace años a interesarme por una hélice plegable que fabricaban y ellos mismos me la desaconsejaron, pese a que el añorado cofrade Nostramo había tenido una en un barco anterior y decía que funcionaba muy satisfactoriamente. O sea que en mi caso pusieron la profesionalidad y el buen servicio por encima de una venta. Mi aplauso para ellos
Y una ronda a mi cuenta
