El tema es más complejo de lo que parece pero, a bote pronto, yo establecería tres o cuatro grupos:
A) Barcos que no navegan pero están conservados y pagan sus cuotas o tienen el amarre en propiedad.
B) Igual que A pero el barco no está conservado ni correctamente mantenido.
C) Como B, pero que no paga aunque su titularidad está clara.
D) Barcos simplemente abandonados, de titularidad incierta o desconocida.
En mi opinión personal, el caso A es claro, el barco no se puede ni se debe de tocar.
A mi entender, los casos C y D, debieran de ser objeto de un inmediato expediente de expulsión del puerto tramitado por vía de urgencia y, si es preciso, sacados del punto de amarre y depositados en un vertedero, previa extracción de maquinaria y todo el material reciclable. En el caso C debería, además, incoarse un procedimiento sencionatorio/expropiatorio.
El caso B es el más complicado, aquí debería de establecerse un contacto con el propietario de la embarcación para determinar las causas de su estado y buscar una solución pactada entre el armador y el puerto. Podría ocurrir que la falta de mantenimiento se debiera a falta de fondos para ello, a desidia o incluso a que el propietario hubiese fallecido y la herencia no hubiera sido aceptada.... o mil motivos que sería demasiado largo tratar ahora.
Entiendo que la justificación para desocupar el amarre es doble, por una parte se trata de facilitar el acceso a un amarre a quien de verdad lo necesita y, por otra, de índole medioambiental, todos sabemos los problemas que un barco afectado de electrólisis puede causar a sus vecinos, o la capacidad contamintante de una sentina sucia que tenga escapes, etc....
De todos modos, el asunto es complicado, muy complicado, y dudo de que en unas pocas líneas podamos dar con la situación ideal.



salud!!!