26/06/2009 –
La guerra de las “nautáxias”(o Epops contra los pelu-clones, es decir, los que intentan tomar el pelo)
Como os he contado, el “mecánico independiente” (a partir de ahora le llamaremos Mecalonely) me había dicho que mañana viernes iba a llamar a Marina 2001 para decirles que el Kacao iba a ser transportado por el puerto para proceder a su reparación. A las diez vendrían los marineros del Tomás Maestre a realizar el remolque y en la náutica me estarían esperando. Él aparecería a eso de las 12:00 o las 13:00 para “hacer las cosas bien”. El “hacer las cosas bien” suponía limpieza total de los depósitos de gasoil (tengo dos principales, que son los que están dando el problema) cambio de filtros, y purgar inyectores y bomba. Me dijo que entre el viernes y el sábado quedaría terminado totalmente. Veo de nuevo a Mecalonely el viernes a eso de las 09:00 y me repite la misma historia.
Son las 10:00 y, puntualmente, llegan los marineros para remolcarme.

Me trasladan a la Marina 2001 y, en el momento de llegar, aparece el encargado preguntando que hacíamos allí. Le cuento lo de Mecalonely. El encargado me dice que es absolutamente imposible que se pueda realizar la reparación, porque está terminando varios barcos del varadero y mañana sábado no trabajan. La náutica queda cerrada a cal y canto hasta el lunes.
Le repito lo del amigo Mecalonely y, en vista de eso, dice que vale, que bueno y que me abarloe a un barco que está en el muelle, cerca de la zona del travelift. Se van los marineros del puerto y me dispongo a esperar. El calor es de espanto.
Intento llamar a Mecalonely pero que si quieres. Le envío un SMS diciéndole que se ponga en contacto conmigo en cuanto pueda. Todavía le estoy esperando…
Les digo a Jorge y a Alberto que si quieren que se vayan, porque hasta que no deje orientado el asunto yo me quedo y es absurdo que estemos los tres pasando calor en un sitio incómodo. Después de insistirles bastante, obedecen la orden del “capi”, nos tomamos unas cervezas y se marchan. Alberto me acompañará cuando sea necesario seguir la navegación.
Antes de irse a comer, el encargado de Marina 2001 me dice que por fin que determinación voy a tomar. Le digo que yo quiero que los depósitos se limpien convenientemente, porque en caso contrario la avería subsiste y, por mucho que se cambien filtros, aparecerá tarde o temprano. Me cuenta que para limpiar los depósitos hay que sacarlos y mandarlos a Murcia. Me enseña unas fotos con un depósito antes de limpiar y después de haberlo hecho. Me tuvo que explicar cual era el antes y cual el después, porque yo no veía la diferencia.

En vista de eso dice que es que nunca se pueden limpiar totalmente bien y que lo mejor es cambiarlos.
Dado que para poder extraer el depósito de babor de mi barco es necesario desmontar toda la cocina y fregadero, el obrón sería considerable, tanto en tiempo como en pasta. Además no quiero ni pensar en el destrozo que iban a causar en la maniobra. Si a eso le sumamos que cada depósito me costaría unos mil trescientos pavos, la cosa subiría a más de tres mil, y eso sin contar con el destrozo mencionado. Osea, que le digo que verdes las han segado.
Le digo que existe una máquina (me lo dijo el mecánico de Moraira) que filtra el gasoil de los depósitos “n” veces, actuando como una especie de “diálisis” para el gasoil, con lo que se consigue dejar los depósitos, si no limpios, al menos con una limpieza del orden del 90%. Me responde que esa “máquina maravillosa” no vale para nada y que, además, ellos no la tienen. Le pregunto si sabe si en La Manga hay algún taller o náutica que disponga de dicha “máquina maravillosa” y me dice que no.

Me propone que dejemos los depósitos principales como están y que, aprovechando el depósito suplementario de 50 litros que tengo (limpio como una patena, porque lo limpié yo) lo utilice como único y me ciega la entrada desde los principales. Limpia filtros, purga y me voy esa misma tarde. No me gusta la chapuza propuesta, más que nada porque, además de quedarme con un depósito misérrimo, me llevaría la mierda de los principales y el problema seguiría sin resolver. Me dice que me lo piense hasta que él vuelva de comer. Así lo dejamos.
Como ya voy siendo perro viejo, me acerco a la náutica de al lado, NAVEMAR y… ¿a que no os imagináis que me dijeron? Pues que ellos TIENEN ESA MAQUINA

(que, por cierto, no es muy cara su utilización).
Para no extenderme, quedé con ellos en que el próximo jueves, día 2 de julio (no podían hacerlo antes) llevaría el barco a esa náutica, me limpiarían los depósitos y, a lo largo de la mañana, estaría terminado. No se si creérmelo

, pero en fin, ya os lo contaré.
Ni que decir tiene que fui a ver al encargado de Marina 2001, le di las gracias por sus servicios y sus ideas y le anuncié que, casualmente, sus vecinos tenían esa “máquina maravillosa” que según él NADIE tenía en La Manga y que, aunque según él no sirviera para nada, había quedado con ellos para su utilización.
Me remolcaron de nuevo los marineros del Tomás Maestre y dejamos el Kacao en un amarre. El sábado me vine al “Infienno”, porque tengo cosas que hacer el lunes y el martes, y el próximo miércoles vuelvo al barco, a ver si de una pugnetera vez se acaba el asunto.
¿Conseguirá nuestro héroe terminar con las chapuzas y llevar el Kacao a Aguadulce la semana que viene convenientemente reparado?
No se pierdan el siguiente capítulo de…
¡Las basuras cósmicas de los depósitos del gasoil!