En Francia (*), además se plantean que el pago de la concesión por parte de un armador, le dé derecho a usar un amarre, pero no uno específico como hasta ahora; con lo que el Puerto puede gestionar el espacio a su criterio, para facilitar, por ejemplo el atraque de transeuntes...(especialmente catas :-)).
En fin que un día lo atracas en el 234 y la próxima vez lo encuentras en el 22..., después de preguntar a Capitanía dónde lo han atracado esta vez.
(*) Artículo especializado en los dos últimos números de la revista Bateaux.
