En mi caso, llevo 3 ánodos...
El del final de todo en la Gori. Es pequeñito y dificilmente dura un año.
El que abraza la hélice. Es grandecito y lo cambio cada unos 4 años.
El que le puse en el eje. Es de tipo convencional y no lo he cambiado nunca.
La cosa está en que los ánodos se gastan de popa hacia proa. Son muy convenientes los ánodos que están "detrás" de la hélice, pues dado que las "ratas galvanotécnicas" comen de atrás hacia adelante, si tienes ánodo detrás de todo, tienes la seguridad de que todo el conjunto está preservado.
Lo anterior explica la diferencia en aguante de mis ánodos.
Al levantar el barco hay que revisar que el ánodo se haya desgastado, pero si queda
sobradamente ánodo hasta la próxima varada, yo lo dejo. La precaución (importante) es que siga firme sobre el eje o soporte, por lo que conviene repasar el apriete de los tornillos (mejor con una gotita de loctite para roscas).
Los puristas regateros los ponen pequeñitos y renuevan a menudo a fin de que no influyan en los flujos y tal (a mi no me afecta eso

).
Mi personal consejo es que si tienes el ánodo que se ha desgastado pero hay más que suficiente, lo dejes bien apretadito un poco más a popa y, si tienes sitio para ello, pongas el nuevo además del antiguo, un poco más a proa.
Con ello vas a tener varias ventajas:
- seguridad de que si se te gasta uno, tienes el otro
- seguridad de que si se te mueve o cae uno (ocurre bastante a menudo), tienes el otro que sigue funcionando
- el ahorro que te va a suponer no tener que cambiarlo hasta que uno de los dos esté realmente gastado (podrás apurar tranquilamente).