01/07/2009 –
Continuamos…
El lunes, día 29, recibo la llamada de maese Peleón. Se ha enterado, por medio de el amigo Miahpaih, que debo volver a La Manga para procurar terminar de una pugnetera vez con el asunto de las basuras del depósito de gasoil y, como él va para allá, me propone llevarme. Ni que decir tiene que se lo agradezco enormemente

y me apunto sin dudarlo.

Me evita nada menos que coger el tren, irme hasta Cartagena, tomar el autobús hasta La Manga y un taxi hasta el Tomás Maestre. Gano un día y comodidad.
Salimos el miércoles a eso de las 09:00 y llegamos a la náutica arregladora a las 13:40. Hablo con el encargado y quedamos en que al día siguiente me esperan para realizar la limpieza de los depósitos por medio de la “máquina maravillosa”. ¡Ojalá se acaben así los problemas!.
Zampamos en un restaurante bajo su casa y, después de un buen rato de charla con una copa delante, me lleva a la oficina del puerto para concretar el transporte hasta la náutica mañana. Vendrán a por mi a las 08:00. Una vez preparada la cosa, nos vamos cada uno a su barco.
Paso el resto de la tarde enredando y preparando el barco para la reparación. Me imagino que, después de la misma, va a quedar como un bebedero de patos,

pero es el precio que hay que pagar por las reparaciones no realizadas por uno mismo. En fin, cuando terminen tendré que darle un buen fregado. ¡Que le vamos a hacer!.
Después de visitar el barco de maese Peleón nos vamos a cenar al puerto. Una ensaladita y un poco de carne acompañadas con sendas jarras de cerveza. A las 23:00 me deja en el Kacao. Una buena ducha y a dormir, que mañana hay que madrugar…
¿Qué pasará mañana?
