Cita:
Originalmente publicado por Marconcio
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Claro, los tornillos no se van a ir, el asunto consiste en poner trampas para que la corrosión galvánica no se "pape" la zona del ánodo en donde va la rosca en la que se afirman los tornillos. Para ello hay que evitar que se dé el efecto galvánico entre los tornillos y el Zinc. El truquillo consiste en evitar que el agua salada, que es la que hace de electrolito, "moje" los dos metales (puede mojar a uno, pero no a los dos), pintándole las uñas a cualquiera de las partes, o a las dos: Podemos barnizar las cabezas de los tornillos, las zonas del zinc que las rodean, o ambas. Con ello conseguimos que el apriete, y con él el buen contacto eléctrico entre el eje y el ánodo, pueda mantenerse más tiempo.