Re: Rincón literario
. . .
Es saludable consejo, que como en la galera no haya mucho que hacer, ni menos que negociar, ver allí el pasajero, que lo más del día, y de la noche, se ocupan en contar novelas, hablar cosas vanas, blasonar de sus personas, alabar sus tierras, y aun relatar vidas ajenas; y en semejantes pláticas, y liviandades, debe mucho el pasajero cuerdo guardarse de no ser prolijo, novelero, vocinglero, mentiroso, entremetido, chocarrero, y porfiado, porque más pena da en la mar una conversación pesada, que no la mala vida de la galera, y parece esto muy claro, en que la marea de en cuando en cuando os hace rebelar, y un necio porfiado cada hora os hace desesperar.
Es saludable consejo, para el pasajero que presume de ser cuerdo, y honrado, compre algunos libros sabrosos, y unas horas devotas, porque de tres ejercicios que hay en la mar, es a saber, el jugar, el parlar, y el leer, el más provechoso, y menos dañoso es el leer.
Es saludable consejo, antes que se embarque el pasajero, se provea de anzuelos, cordel, cebo, y cañas, para que cuando alguna vez estuvieren en calma, o metidos en alguna cala, o cogidos tras alguna roca, opuesta la proa en tierra, saque sus aparejos, y se ponga a tomar algunos pescados: pues tomará recreación en los pescar, y gran sabor en los comer: porque muy mejor le está a su ánima, y aun a su bolsa irse a pescar peces a proa, que no estarse jugando dineros en popa.
Es saludable consejo, que el mareante regalado, se provea de pasas, higos, ciruelas, almendras, diacitrón, dátiles, confites, y de alguna delicada conserva: porque en haciendo marea, o sobreviniendo la tormenta, como luego las arcadas son a la puerta, y el revesar en casa, y se quita la vista, y se pierde el comer, si en aquella hora, y conflicto no tiene el pobre pasajero alguna conserva confortativa, yo mando mala ventura.
Es saludable consejo, se provea para un no menester, de un ristre de ajos, de un horco de cebollas, de una botija de vinagre, de una alcuza de aceite, y aun de un trapo de sal: porque dado caso que son manjares rústicos, y vascosos, no son delicados para se marear, ni muy codiciosos para hurtar: y más allende de esto, ya puede ser que de migajas, y agua, y sal, y aceite, haga un tal gazpacho, que le sepa mejor que un capón en otro tiempo.
Es saludable consejo, que todo buen mareante se provea de pantuflos de corcho, de zapatos doblados, de calzas marineras, de bonetes monteros, de agujetas dobladas, y de tres, o cuatro camisas limpias: porque es de tal calidad el agua de la mar, y la disposición de la galera, que primero las ha de ensuciar todas, que se pueda jabonar una.
Es saludable consejo, mayormente para los hombres regalados, y estómagos delicados, se provean de algunos perfumes, menjuí, estoraque, ámbar, o aloes, y sino de alguna buena poma hechiza: porque muchas veces acontece que sale tan gran hedor, de la sentina de la galera, que a no traer en qué oler, hace desmayar, y provoca a revesar.
. . .
Arte del Marear y de los inventores de ella:
con muchos avisos para los que navegan en ellas.- Antonio de Guevara -
no! si yaaaa, real como la vida misma, por cierto . . . dos galeras pasaron anteayer a mejor vida, va por ellas 
__________________
Quiero vivir la vida aventurera
de los errantes pájaros marinos;
no tener, para ir a otra ribera,
la prosaica visión de los caminos.
Poder volar cuando la tarde muera ...
|