Derroteros por el Mar Catalán. Barcelona.
Horchata con fartons para todos.
Hace años que por esta época suelo navegar al Sur, desde Barcelona, y cada año la primera singladura parece cada vez más una carrera de obstáculos. Por si a alguien le sirve de referencia, escribo algunas notas al respecto.
En temporada estival, sopla en esta zona un viento térmico local del SE, que llaman Garbí. Es un viento noble, que puede llegar a una cierta intensidad, nunca peligrosa, pero sí incómoda cuando sopla de proa. Levanta algo de ola que el viento hace romper. Navegando en ceñida con un velerito de siete metros de eslora, he conseguido entrar en la ola y pasar todo el caso del velero por ella. Con diez metros de barco, nada de eso, y la navegación en ceñida sólo es incómoda y lenta, pero seca.
Este viento suele arreciar a media mañana y aflojar al atardecer, por lo que la singladura hacia el Sur procuro iniciarla a primera hora, para ir con motor y mar plana hasta la boya del río Llobregat, doblarla, y que allí me coja la subida del Garbí para navegar costeando en una ceñida aceptable… Aunque no siempre es así; hace cuatro años estuve navegando seis días hacia el Sur, con viento constante de proa, día y noche. Esto fue excepcional.
La única incomodidad real es superar Barcelona. Si de forma excepcional soplase Levante, deberíamos dejar buen resguardo de la bocana nueva, pues la mar rebota en los espigones y se forma una mar confusa con grandes olas, que no rompen, pero que zarandean el barco de una forma increíble, poniendo todo dentro manga por hombro. Si tenemos un fallo de motor podemos encontrarnos muy apurados. Mucho resguardo con Levante.
También aquí, mucha atención con los ferris rápidos de Baleares, pues entran por esa bocana y no pisan el freno hasta estar encima. Según mi experiencia, en este tramo son muy respetuosos con los veleros, pero dan sustos de muerte.
Luego pasaremos cerca de los barcos mercantes fondeados. Si se va a motor, es una experiencia interesente pasar muy cerca. A vela, producen alteraciones del viento y hay que dejarlos bien a estribor.
Las obras en la desembocadura del Llobregat han entrado muy mar adentro, por lo que diques a medio construir, boya y boyitas no “homologadas”, fondos variables,… hacen que, para ir tranquilos, debamos dejar la boya del Llobregat separada a estribor. Además, el tramo ofrece aguas muy sucias y, a veces, pestilentes por vertidos de gasolil o aceites, lo que deprime mucho.
Superadas las obras y los fondos del delta del Llobregat, ya no hay obstáculos, salvo las playas de Castelldefels, de muy poco fondo, de manera que levantan la mar y la hacen incómoda. En general, y más en esta zona, suelo no sobrepasar el veril de los veinte metros, para ir seguro y cómodo.
Un saludo afectuoso
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