¡Qué suerte tenéis!
Habláis de "si se sube al barco o no".
Yo estoy en la etapa de:
"Yo no me subo al
pantalán"... ("me mareo", dice...)
Lo cierto es que no se puede ir contra los "instintos".
Recuerdo una salida de prácticas en la que iba una pareja de submarinistas, jóvenes, sacando el PER. El barco, saliendo a la "sombra" de una montaña a barlovento, a vela, despacio por poco viento (y casi sin escora), al salir a mar abierto, recibió el viento real, no mucho, serían unos 15 nudos, y el barco, como buen velero que se precie, se "acomodó" inmediatamente a la nueva situación, con un sonido de trapo y escotas tensadas... el "AAAY" le salió de lo más hondo a la chica, agarrándose a donde pudo.
Y no sería por no conocer el mar ni navegación, pero le brotó espontáneo.
No podemos ir contra lo atávico, por mucha "instrucción" que recibamos. Se puede aprender a controlar, pero...
Saludos y una por San Fermín
