Re: "No me vuelvo a subir a tu barco..."
Yo tuve un problema de miedo, pero no con la Almiranta, sino con mi hija pequeña (grumetilla-2). De muy pequeña, perfecto, pero a eso de los 7 años le empezó a entrar el miedo y cada vez parecía ir a más. Es un tema delicado porque cada persona es un mundo.
A mi me funcionó (con la niña) intentar preguntarle: ¿de qué tienes miedo? Al principio no respondía. Probablemente no se lo había planteado nunca. Luego, poco a poco fuimos descartando ¿es la escora? ¿es el mar cuando hay olas? ¿es miedo a caerte? ¿es miedo a golpearte? ¿es miedo a que me caiga yo y a te quedes sola a bordo? ... y poco a poco fuimos descartando. Resulta que el miedo era "a los tiburones" (y en menor medida a las medusas). Así que con un poco de trabajo la fui convenciendo de lo seguro que se estaba en cabina, e incluso en la bañera, de los tiburones que suelen pasar sobrevolando la cubierta. Ahora no navega perfecta, pero va mucho mejor.
Con esto yo te diría que intentases objetivar los miedos de la Almiranta (más difícil, en mi opinión, pues en general las personas mayores se van volviendo más complejas e insinceras con el paso del tiempo) y demostrarle que no están fundados.
Es más fácil decirlo que hacerlo, ya lo sé, y no siempre funciona. Por tanto, yo creo que si el miedo es a la escora, o simplemente a la posibilidad de zozobra en situaciones de mar crecido, dificilmente lo superará si te limitas a navegar con ella únicamente en los días de bonanza. Creo que lo mejor, como comentaba un cofrade, es que salga contigo en condiciones adversas (bueno, pero sin pasarse) y que se dé cuenta de lo controlado que está todo, de lo buen patrón que eres en cualquier situación, de la calma con que resuelves, e incluso, de lo bien que te lo pasas con las olitas. A veces sirve, pero otras no. Mucha suerte.
LDN
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“No hay nada más arriesgado que no arriesgar nada”
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