

para todos, y tilas para unos cuantos.
de un tiempo a esta parte noto, en la taberna, una cierta suspicacia que nos hace desconfiar de los motivos de todos, y ver intenciones retorcidas por todos lados. me apena, ya que me hice parroquiano atraído no solamente por lo mucho que aprendo (y me es tan necesario) sino por el buen ambiente que se respira(ba) y que hace al éxito de toda taberna.
hoy por hoy parece que estamos todos esperando el menor pretexto para saltar al cuello del prójimo con el alfanje entre los dientes. ¿será la crisis que nos tiene mal?
hagamos un esfuerzo por recuperar la armonía, y disfrutar de uno de los pocos ámbitos agradables que van quedando.


y buenos vientos.