Aunque tengo gato, también tengo tres perros y no hay color: los perros son una maravilla, los gatos un desastre.
Tema: Voy, me gasto una pastón en un sofá y el dichoso gato se cree que lo he comprado para que se estire las uñas y me lo destroce. Mal rollo 1.
Cuando le sale de los deso, duerme debajo del coche, y por la mañana no quiere salir, de manera que (para no chafarlo) pierdo un buen rato haciendo el primaveras para que salga. Mal rollo 2.
Tengo una buena biblioteca, con libros antiguos: el señor gato escoge los más antiguos para marcar su territorio. Es decir, les echa el chorrito y luego apestan. Y ojo que no se meen en una estufa o chimenea y luego la enciendas! Mal rollo 3.
Cuando va caliente, maúlla con un tono tan tétrico y ominoso que no hay quien duerma. Mal rollo 4.
Problema: Dado que ellos son tan libres, autosuficientes y les gusta marcar su territorio les he de respetar, pero es que yo soy igual.
Solución: Las croquetas que se las vaya a buscar él mismo en forma de ratones, cucarachas, bayas o lo que guste. En cuanto a su dormitorio, (que es un cojín) y demás lugares favoritos suyos, pues también les he echado yo alguna meadita mía encima, para marcar yo mi territorio, que es mío que para algo pago yo la hipoteca. No fotem.
Y de entrar en casa, ni lo sueñes, chaval...
Ahora el gato anda cabreado conmigo y no me habla. Pues tú mismo, ya se te pasará.
