Pues si os leéis el libro de Jonás, (sí, al que se tragó la ballena), ni te cuento: andaba el hombre embarcado tan tranquilo y se giró un temporal de escala 11 por lo menos. Y ni cortos ni perezosos, los cofrades cogieron a Jonás y le tiraron al mar. Y el mar se calmó de repente.
Y para rematar la faena, al Jonás se lo traga una ballena. Esto si que es una navegación accidentada, cohones...
