Es que aquí hay dos asuntos: uno son las hemorroides en si mismas, que se tienen tanto en tierra como en mar y cuyo tratamiento médico/farmacológico es el mismo en tierra que en mar. Para eso hay un montón de remedios de farmacia, fitoterápicos o no.
Y otro muy distinto es la costumbre occidental de limpiarse el culo (con perdón) con papel. Eso, cuando se tienen hemorroides, es una barbaridad: lo único que consigues es una limpieza deficiente, una irritación dolorosa, que se encabronen aún más y el consiguiente riesgo, que apunta el cofrade, de que se abran y dejen una marca de sangre. No mola nada.
Cuando la peña viene a la consulta con este problema, les digo, sencillamente, que no usen papel, ni toallitas: que usen el bidet, o como es el caso, una manguerilla ad hoc. que se sequen si frotar, con toques, y si procede, la cremita vasoconstrictora de rigor.
Captain Teach, felicidades: has escogido la mejor opción!

(Pero no leas mientras defecas, cohones, que eso es lo peor para las hemorroides!)