Diez leuros son una bagatela si el libro es práctico, y con ello evitamos acabar como un servidor la última vez, metiendo el brazo enterito por la boca de registro superior, percha de alambre mediante, para desatascar lo que con ciertas medidas de mantenimiento jamás habría sucedido.
Sí, había de todo eso que imagináis, ingrávidos cuerpos sin alma en aquel pozo de pesadilla.
