Los chiclés son la parte más susceptible de atascarse y no son difíciles de desmontar. Elige un día que corra airecillo, abres escotillas a los cuatro vientos y desmontas los inyectores. Vigilando que no haya llamas alrededor, abres el gas vigilando que salga por los
bujeros con alegría y cortas gas al momento. Los chiclés los puedes dejar sumergidos en amoniaco o gasolina una noche, pasándoles un pelillo de cobre de un cable eléctrico para limpiar bien el paso interior.
Bah, pensándolo bien, ¿para qué quieres el horno? desmóntalo y en el hueco colocas una de estas:
Y para comer, bocatas a granel
