Con las medusas, pues cuidadín, porque las hay de varios tipos. Aunque no sea un criterio último y definitivo, si son chiquitas, transparentes violaceas y con tentáculos chiquitos, que es la común por el mediterráneo, la cosa no suele pasar de una quemazón transitoria, ante la cual, lo mejor, es no poner nada: retirar (sin tocarlos con las manos) los trozos visibles que hayan quedado adheridos, lavar con agua salada abundante, no frotar, ir tirando alcohol cada ratito (o vinagre) y aplicar frío local. Luego alguna pomadita analgésica podría ir bien.
Pero las "carabelas portuguesas" que últimamente han aparecido por el mare nostrum, tienen más mala leche: tienen los tentáculos más largos y pegan unos viajes del copón. Ante esta tesitura, repetir el proceso anterior y hacia puerto, porque hay gente que tiene sensibilidad especial a este veneno y se puede hacer un shock de los graves. Poca broma.
Ya no hablo de la
avispa de mar porque no se hace por estos lares, gracias a Dios, porque es uno de los venenos más rápidos y mortíferos que existen.
