Hay que aclarar las cosas al citarse:
-¿dónde quedamos?
-En tal cafetería frente al puerto, suelas blancas, ropa vieja, traer cervezas y algo de picar que el mar abre el apetito, yo me encargo del hielo. Al volver hay que baldear el barco.
Las cosas claritas de antemano: si la travesía es larga y el barco consume se habla del gasoil.
Si la ronda de cafés y zumos de la cafetería de la mañana tienes que pagarla, malo, digo que te pongas malo, te disculpes porque tienes un compromiso familiar ineludible. Otra cosa es que quieras pasear a algún invitado por motivos laborales, de buen vecindario, devolver un favor, etc.

En mi caso la empanada está prohibida, después de varios años siento el regusto a cebolla frita cuando subo al barco.
Vamos a tener que escribir el manual del perfecto tripulante?