Estaba un cura dando el sermón y se quejaba de que el pueblo era muy promiscuo, que se veia a la gente dandose besos "con lengua" y metiendose mano. Cansado de todo esto le decia a los feligreses que a partir de ahora solo estaria permitido darse besos en la mejilla.
De repente se oye al fondo la voz de un andaluz que dice :
Ezo, ezo, en la "armejilla" en la "armejilla"


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Ya está liada, pero va a ser mejor ir en coche, para atracar alli está la cosa complicada.