Re: De la cortesía a bordo y entre barcos
Unos nuevos vecinos se han instalado en el amarre de al lado. No los conocía de antes. Cuando vieron mis desesperados esfuerzos por subir un cachobaterión al barco, vinieron solícitos y me ayudaron. Ahora ya los conozco, son Ramón y Carmen. ¡Gracias Carmen, Gracias Ramón!.
Es sencillo, se trata de amabilidad y cortesía, igual que debiera ser para el resto de cosas y situaciones. Si además te demuestran generosidad y amistad ¡ya es la leche, impagable!. Y claro, la reciprocidad es obligada.
A veces, atávicas violencias estropean estas cosas, como cuando, ¡con lo ancho que es el mar!, navegas plácidamente tu velero con suave brisa, y un tropecientos caballos a toda leche no tiene más camino que pasar a tu lado a dos metros de distancia levantando olas inmensas.
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