Cita:
Originalmente publicado por la mar salada
...Ha sido una galerna de las llamadas "típicas", sin venir acompañada de un frente, y ha cogido por sorpresa a los barcos que por lo visto no habían mirado el parte.
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Vaya por delante que no soy quien para criticar a quien haya salido o no a la mar ese día. Esto sobre todo es por si algún regatista "de pro" se ha sentido ofendido

. al haber salido a "entrenar". Con un barco en perfecto estado y una tripulación (o un navegante) con conocimiento, no ha de tener ningún problema para pasar ese turbón. En las regatas se van buscando las borrascas y perturbaciones atmosféricas para buscar mayor intensidad de viento...
Pero no creo que sea el caso. No nos jugamos nada, de dinero, me refiero, que no sea una rotura importante en el material que afectará a nuestro bolsillo, o una llegada a remolque o consumar atraque reventando defensas que afectará sobre todo a nuestro ego.
Por lo general con buen criterio los comités de regata en las sociales mandan a la flota a casa cuando consideran que la intensidad de viento puede afectar a la seguridad de la mayoría.
No vamos a ser imprudentes cuando ni siquiera se trata de una regata social, que solo pretendíamos dar un paseo con la familia o amigos y lo que se trata es de pasárselo bien.
Y como viene al cuento, estas son ocho de las veinticinco coplas del pliego que se vendía en plazas y mercados para recaudar fondos destinados a las familias santanderinas con víctimas de la galerna del 20 de abril de 1878 en la que perdieron la vida más de trecientos pescadores cántabros y vascos.
Detenga su curso el sol – y la luna su carrera,
estremézcanse los montes – tiemblen sin cesar las sierras.
Que el año setenta y ocho- Sábado Santo encomienza
a referir los estragos – de toda la costa entera.
En los puertos referidos- señores, voy a empezar
a contar grandes estragos – que a todos harán temblar.
En puerto de Santander – cincuenta y dos marineros
peleaban con las olas – sepulturas de sus cuerpos.
En Colindres, los veintiocho – que salieron a pescar
se quedaron sepultados – entre las olas del mar.
En Laredo, treinta y seis – quedaron entre las olas
memoria les ha quedado – del Sábado Santo de Gloria.
En Algorta, padre e hijo – que salieron a la mar,
quedaron entre las olas - ¡Qué desgracia tan fatal ¡
En Bermeo, ochenta y cinco, – cuarenta y nueve, Echanove,
en Mundaca, quince, perdieron – las vidas allí los pobres ( … )
Fue la llamada "Galerna del sábado de Gloria"