Yo insisto: si uno llega a su pantalán en punto muerto y deja que el viento haga lo suyo, la maniobra es facilísima. Si vira a un lado entro de proa y si vira hacia el otro, de popa, pero siempre, paletadas cortísimas y evitando el volantazo, que es el peor enemigo para un amarre sutil y feliz, sobre todo si no has acabado de pillar lo de las dextrógiras y levógiras. Y de nuevo: si uno se pone nervioso, la ha cagao menelao. Trankis y bichero a mano, para pillar cacho donde sea, en una guía o en el barco del vecino, ahora, si vas deprisita, desastre seguro.
Arenys y Port Balís, por cierto, muy buenos puertos, pero Mataró, una mierda consumada (para citar tres puertos que el cofrade Joan debe conocer).
