La mayoría de los acoplamientos flexibles entre inversora y motor, llevan dentro de la junta de goma unos taladros con unos muelles y unas bolitas que aseguran el contacto eléctrico entre los dos platos, es decir, entre el eje y el motor, con lo que no hace falta añadir nada más.
Para comprobar si el nuestro hace contacto o no, basta con usar un tester y buscar continuidad entre los dos platos. Si no la hay, pues a unirlos con un cablecito lo más corto posible con terminales abiertos (para no tener que sacar completamente los tornillos), o a usar algún chisme específico como el que comenta ppitillo.
Esto de los ánodos, la corrosión galvánica y/o electrolítica, al menos para mi, tiene una parte misteriosa que no acabo de entender siempre.
Por lo demás, tras sufrir un ataque eltrolítico/galvánico en la temporada pasada, que devoró el ánodo de mi hélice en semanas y empezó a comerse la misma hélice, que se salvó por los pelos, he eliminado la toma de tierra del pantalán de todo lo que esté conectado al barco (cargadores de baterías, etc) y sólo la he conservado en las bases de enchufe de la cabina. Los elementos conectados siempre a tierra y a 200V (en puerto) tienen su tierra conectada ahora a una placa de cobre poroso bajo el casco. Hasta ahora funciona y los ánodos se van desgastando, pero están prácticamente intactos tras más de seis meses bajo el agua. Menos mal.
Así quedaron los bordes de la hélice cuando me di cuenta de lo que pasaba:
Salu2. Carmelo ( O L A J E )
