Espectacular el reportaje fotografico, pero más aún la reflexión posterior.
Tambien hay pobreza en el paraiso.
Este testimonio me ha llegado al corazón. Que fácil es soñar desde el sillón, que rápida la imaginación poniendonos en la cubierta del barco fondeado sobre aguas esmeralda con tu pareja cerca con la arena blanca y las palmeras al fondo.
Gracias por devolverme a la realidad, por pellizcar mi sensibilidad hacia los otros, los que no están allí por gusto, los que no son felices, los que no tienen resulta una subsistencia digna.
Gracias.
Un fuerte abrazo. Que os acompañe la suerte.
